
Second Life es un mundo virtual que a pesar de ser un espacio muy diferente a una red social electrónica, comparte muchos de los efectos sociales y culturales Tanto en las redes sociales como en Second Life, el usuario genera una identidad virtual de la que en gran parte depende su interacción social con los usuarios de estos espacios.
En las redes sociales nos encontramos con perfiles públicos en línea en los cuales, el usuario presenta una serie de características que definen una identidad personal a través de la cual crea un espacio en Internet, o un “perfil electrónico” que lo identifica y que se convierte en una extensión de su persona, en tanto que es una representación electrónica del mismo.
Sin embargo, las características personales de cada perfil no solo dependen del usuario sino también de la red social electrónica o del espacio virtual del cual forme parte. Al llenar un formulario en el que nos vemos obligados a responder ciertas preguntar y rellenar espacios que hablan de características básicas de nuestra persona, formamos una identidad o un conjunto de identidades que se representan en la web.
Identidad virtual
Al formar parte de un mundo virtual en el que interactuaremos con un número indefinido de miembros en línea, nos vemos obligados a crear una identidad virtual. En Second Life, nuestra identidad se representa por un “avatar” a través del cual presentamos nuestra personificación virtual.
Cuando entramos por primera vez a este mundo virtual escogemos un avatar entre algunas opciones que nos son presentadas. El avatar puede ser modificado sin ningún problema una vez que nos encontramos dentro de este mundo virtual, a través de distintos instrumentos electrónicos que muchas veces son gratuitos.
De esta manera, escoger el físico con el cual nos queremos representar no es ningún problema. Nuestro avatar de Second Life puede cambiar de color de piel, ojos y pelo; cambiar la complexión y la altura e incluso modificar cada uno de sus rasgos físicos.
De igual manera, existen suficientes recursos para cambiar ropa y accesorios. Sin embargo, como también sucede en el mundo real, los accesorios más vistosos y los programas más avanzados para modificar nuestros avatares, normalmente tienen un costo en dólares Linden, la moneda de Second Life.
Si bien Second Life es descrito como un juego en línea, es importante señalar que poco a poco se ha transformado en algo cada vez más “serio” y más parecido al mundo real. Nos es solo una cuestión de crear nuestra representación virtual, sino también de vivir en este mundo interactuando con los demás y accediendo, a través de una representación virtual, a espacios que existen también en el mundo real.
Sin embargo, Second Life es un espejo incompleto de nuestro mundo real, donde los que tienen más recursos, tienen acceso a más espacios y tienen más oportunidades de tipo social, cultural y económico.
En las redes sociales nos encontramos con perfiles públicos en línea en los cuales, el usuario presenta una serie de características que definen una identidad personal a través de la cual crea un espacio en Internet, o un “perfil electrónico” que lo identifica y que se convierte en una extensión de su persona, en tanto que es una representación electrónica del mismo.
Sin embargo, las características personales de cada perfil no solo dependen del usuario sino también de la red social electrónica o del espacio virtual del cual forme parte. Al llenar un formulario en el que nos vemos obligados a responder ciertas preguntar y rellenar espacios que hablan de características básicas de nuestra persona, formamos una identidad o un conjunto de identidades que se representan en la web.
Identidad virtual
Al formar parte de un mundo virtual en el que interactuaremos con un número indefinido de miembros en línea, nos vemos obligados a crear una identidad virtual. En Second Life, nuestra identidad se representa por un “avatar” a través del cual presentamos nuestra personificación virtual.
Cuando entramos por primera vez a este mundo virtual escogemos un avatar entre algunas opciones que nos son presentadas. El avatar puede ser modificado sin ningún problema una vez que nos encontramos dentro de este mundo virtual, a través de distintos instrumentos electrónicos que muchas veces son gratuitos.
De esta manera, escoger el físico con el cual nos queremos representar no es ningún problema. Nuestro avatar de Second Life puede cambiar de color de piel, ojos y pelo; cambiar la complexión y la altura e incluso modificar cada uno de sus rasgos físicos.
De igual manera, existen suficientes recursos para cambiar ropa y accesorios. Sin embargo, como también sucede en el mundo real, los accesorios más vistosos y los programas más avanzados para modificar nuestros avatares, normalmente tienen un costo en dólares Linden, la moneda de Second Life.
Si bien Second Life es descrito como un juego en línea, es importante señalar que poco a poco se ha transformado en algo cada vez más “serio” y más parecido al mundo real. Nos es solo una cuestión de crear nuestra representación virtual, sino también de vivir en este mundo interactuando con los demás y accediendo, a través de una representación virtual, a espacios que existen también en el mundo real.
Sin embargo, Second Life es un espejo incompleto de nuestro mundo real, donde los que tienen más recursos, tienen acceso a más espacios y tienen más oportunidades de tipo social, cultural y económico.
1 comentario:
Pues eso, algo que sí está cambiando la forma de comprender las relaciones son las comunidades virtuales. En pláticas con amigos, aunque curiosamente todos tienen al menos una “identidad virtual”, uno ve una especie de temor a la deshumanización por participar, por ejemplo, en facebook. Lo que está bueno es que parece que este miedo fuera ya de por sí una prefiguración, una idea fija, que viene casi unida a las ideas de progreso y tecnología.
Está padre el sitio, se parece a mi blog, no nada más en diseño sino que necesitamos más determinación para postear más seguido. Espero que vayamos haciendo cosas, cada vez más, en conjunto.
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